jueves, 12 de noviembre de 2015

DIARIO DE SABINA.



Norma Velandia.

(9 de noviembre)
El viernes, en clase con la profesora Marta, estuvimos hablando acerca de la muestra empresarial que  suele hacerse a fin de año en el colegio , pero esta vez no teníamos ni idea de que producto vender a lo mejor deberíamos vender lociones como los de último año pues siempre lograban vender todo, así agradaría  al resto del colegio , se venderíamos todo y así obtendríamos más ganancias , entonces la profesora dijo que realizaríamos una actividad para poder despejar esas dudas, entonces dividió el curso en 4 grupos(A,B, C y D), cada uno de ellos debía llevar un producto el lunes y los venderíamos entre nosotros, era una ¡idea genial!, entre los productos estaban hamburguesas y gaseosas, deberíamos escoger solo uno de ellos pero ninguno de los otros grupos se debía enterar de cual habíamos elegido.
Esta mañana como habíamos acordado llevamos nuestros productos, nosotros éramos el grupo A y llevábamos hamburguesas, pero no sabíamos el resto que producto habían llevado. Antes de empezar a vender la profesora dijo que la venta era entre dos grupos, es decir el grupo A deberíamos comercializar con el grupo D y el grupo B con el C, para esta parte del ejercicio tendríamos 30 minutos. nuestras hamburguesas estaban deliciosas así que se iban a vender muy rápido, pero la sorpresa fue al ver que precisamente el grupo D también había llevado lo mismo, ¡qué horror! No era justo no vendimos nada era obvio que no compraríamos las suyas si teníamos las de nosotros, así que pasaron los 30 minutos y solo vendimos 2 que a decir verdad las compraron integrantes de nuestro grupo.
Todos estábamos muy tristes porque no habíamos podido vender nada, nos habíamos emocionado mucho con esta actividad, no entendíamos a que quería llegar la profesora.
luego, cambiamos de grupos, ahora deberíamos comercializa con el grupo B, y el C lo haría con el D, en este caso si funciono como esperábamos, pues habíamos quedado de tal forma en que ambos grupos vendían cosas diferentes,  así vendimos todo, al igual que lo otros grupos y así finalizamos nuestra actividad.
en los ultimos 10 minutos de la clase, la profesora nos reunio y nos pregunto si esta actividad nos habia aportado para elegir nuestro producto para la muestra empresarial, todos estabamos de acuerdo, en que no podiamos vender lociones porque era un producto que los estudiantes del ultimo año habian elgido y que a decir verdad eran la mejores, si eligieramos vender lo mismo, nuestro producto no seria tan bueno como el de ellos porque no tenemos experiencia con ello, ademas la clientela se dividiria y no obtendriamos las ganancias que esperamos.
Al finalizar la clase llegamos a la conclusion de que venderiamos muñecos de nieve tejidos, aprovechando que la epoca navideña se acercaba, y que  el año pasado habiamos hecho un curso de tejer, asi estamos seguros de que obtendremos las ganancias que deseamos obtener porque solo nosotros lo venderiamos.

 No es por alardear pero nadie hace unos muñecos tan lindos como los que hacemos, pues son los mejores.





David Ricardo y El Comercio Exterior





Para David Ricardo el Comercio exterior es importante para el desarrollo de una nación, y consiste en que cada país se debe especializarse en el factor de producción en el cual sea más competitivo, bien sea; tierra, capital, trabajo o emprendimiento. Por ejemplo en el caso de Japón podemos encontrar que su potencial está en el emprendimiento y el capital ya que no posee los demás recursos como materias primas.

 En el comercio internacional no debe haber intervención de los gobiernos de cada estado debe ser un sistema de comercio absolutamente libre, cada país invertirá naturalmente su capital y su trabajo en empleos tales que sean lo más beneficiosos para ambos. Esta persecución del provecho individual está admirablemente relacionada con el bienestar universal. Distribuye el trabajo en forma más efectiva y económica posible al estimular la industria, recompensar el ingenio y por el más eficaz empleo de las aptitudes peculiares con que lo ha dotado la naturaleza; al incrementar la masa general de la producción, difunde el beneficio general y une a la sociedad universal de las naciones en todo el mundo civilizado con un mismo lazo de interés o intercambio común a todas ella y los productos por lo general se exporta el excedente, a excepción de algunos países como Colombia, Es así, que Ricardo habla de los beneficios de la especialización para los países participantes en el comercio internacional. Unos y otros obtienen supuestamente ventajas del intercambio al aumentar "la masa de bienes y, por consiguiente, la suma de disfrutes". De esta manera, por la misma cantidad de trabajo, un país obtiene un mayor volumen de mercancías gracias al comercio. Por lo que la especialización significa la potenciación de la capacidad de producción y consumo de todas las naciones. Constituyéndose por esta razón en un factor de desarrollo.

COMERCIO EXTERIOR D. RICARDO


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El Concepto desarrollado  originalmente por David Ricardo  para  explicar los flujos de comercio de bienes. En la medida que existan  divergencias en les precios  relativos  de los  bienes entre países, éstos podrán  beneficiarse del comercio mutuo  adquiriendo  del extranjero aquello  bienes  cuyo  Precio relativo  sea  mayor, especializándose  en la producción y exportación de aquellos bienes  que  internamente  tengan un  precio  relativo  menor.
Además el comercio exterior es el valor de todos los artículos extranjeros que se mide por la cantidad de productos que se entreguen dicho capital se acumula de dos formas incrementos de ingreso y reducción del consumo.  La tasa de utilidad no podrá ser aumentada a menos que se reduzcan los salarios (si bajamos la tasa de salario, disminuye “x” producto y si baja dicho artículo la tasa de utilidad aumenta)  por lo cual genera ganancia que permite seguir produciendo generando más ingresos y lograr que su industria siga existiendo en el mercado. Ante la comprensión del comercio exterior es importante  que en el mercado cumplan criterios como el tener claro: qué producir?, cómo producir?, para quién?, cuánto y dónde producir? Un país tiene que saber qué es lo que debe producir para ser llevado al mercado. De igual forma con esto se pretende que “cada país invertirá su capital y trabajo en empleos que le sean beneficiosos. La búsqueda del provecho individual está relacionada con el bienestar universal”. Claramente si un país que conoce su producción permite a cierta población obtener ingresos que sean satisfactorios  para su diario vivir.
Un mercado exterior para David Ricardo es un modelo de ventajas comparativas; un país con ventajas considerables en maquinaria y habilidad técnica,  puesto que actualmente hay países que se caracterizan con ciertos factores de producción que los hace ser más especializados como lo es China (W, mano de obra), Bolivia (“L” materias primas, EE.UU (Capital L, K, W, Emprendimiento),  Ecuador (“L”, materias primas) algunos países tiene una particularidad  por su tecnología y maquinaria. A causa de esto encontramos países que  además de ser países subdesarrollados no tiene cierta tecnología que les permita obtener  más eficiencia o calidad industrial. De tal manera que el comercio exterior consta de muchas formas pues individualmente un país lo hace distinto es su función de producción ya que se presentan diferencias de tecnología haciendo que su desarrollo económico sea diferente entre países.




MARX: CRITICAS A DAVID RICARDO.


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  La determinación del valor de las mercancías por el  tiempo de trabajo necesario para producirlas, es precisamente el punto esencial de partida en el análisis de Ricardo. Esto le permite entender a la renta de la tierra como una forma específica del rédito, esto es, distinta esencialmente a la ganancia: mientras que ésta última corresponde a los capitalistas, la renta es apropiada por los terratenientes.
La  teoría  ricardiana  de  la  renta  es,  fundamentalmente,  una  teoría  de  la  renta  diferencial:  surge cuando, a causa del crecimiento poblacional, entran en producción porciones de tierra de distinta fertilidad. Cuando se coloniza una tierra fértil de la cual sólo se requiere cultivar una porción muy pequeña para la subsistencia  de  la  población,  no  existe  allí  renta alguna,  ya  que  nadie  pagaría  por  el  uso  de  la  tierra  si existen aún porciones de ella sin apropiar  y disponibles para quien desee cultivarlas. Es sólo porque los terrenos no son ilimitados en cantidad ni uniformes en calidad (Ricardo agrega aquí como determinación su ubicación geográfica) que, al aumentar la población, se hace necesario cultivar tierras de calidad inferior.
Llegado este caso, se comienza a pagar renta por los terrenos de calidad superior, y su magnitud se regula por la diferencia de potencia productora entre ambos terrenos. Cuando se hace necesario que entren en producción tierras de tercer orden, se comienza a pagar renta  también por los  segundos,  y su magnitud queda  determinada  de  igual  modo.  Al  mismo  tiempo,  la  renta  percibida  por  los  dueños  de  las  tierras  de primer orden aumentará.
El  desarrollo  de  Ricardo  comprende  también  el  caso de  intensificación  del  proceso  productivo  al interior de una misma porción de tierra. Si bien la aplicación de más capital  y trabajo a la misma unidad productiva redunda en una productividad menor, esta puede ser superior a la de una tierra menos fértil. En este caso, se invertirá capital en el terreno antiguo, y quedará creada igualmente la renta, ya que esta es, por definición, la diferencia entre el producto obtenido por el empleo de dos cantidades iguales de capital y de trabajo.

Esta  es,  muy  sintetizada,  la  teoría  de  la  renta  que  presenta  Ricardo.  Notemos  un  supuesto primordial:  el  hecho  de  que  las  mercancías  se  intercambian  por  su  valor:  En  este  esquema,  se  halla presupuesta la igualación de valores y precios. Esto lo conduce a la imposibilidad de resolver teóricamente el problema de la igualación de las tasas de ganancia. Señala Engels: “según la ley ricardiana del valor, dos capitales  que  emplean  la  misma  cantidad  de  trabajo  vivo  y  con  la  misma  remuneración,  producen  en  tiempos iguales -suponiendo que todas las demás circunstancias sean idénticas- productos de igual valor y plusvalía o ganancia en cantidad también igual. Pero si emplean cantidades desiguales de trabajo vivo, no pueden producir una plusvalía o, como dicen los ricardiano, una ganancia de tipo igual. Pues bien, lo que ocurre es precisamente lo contrario. En realidad, capitales iguales, cualquiera que sea la cantidad, pequeña o grande, de trabajo vivo que empleen, producen en tiempos iguales, por término medio, ganancias iguales. Se encierra aquí, por tanto, una contradicción a la ley del valor, contradicción descubierta ya por Ricardo, y que su escuela fue también incapaz de resolver” (Engels, 2009:22)
Podemos volver entonces a la teoría de la renta. La forma en que Ricardo se plantea la solución del problema está enturbiada, como ya señalamos, tanto por su incapacidad de distinguir el valor del precio (bajo el supuesto de que las mercancías se cambian por su valor y no por su precio de producción) como consecuentemente, el plusvalor de la ganancia.
Así, argumenta que la renta no puede ser otra cosa que un excedente por encima de la ganancia media. Pero, como señala Marx, el hecho de que la mercancía entregue renta por encima de la ganancia no demuestra que se venda por encima de su valor, de la misma forma que la circunstancia de que la plusvalía de una mercancía sólo se exprese en la categoría dela ganancia media no muestra que la mercancía se vende por su valor. Si una mercancía puede dar una tasa media de ganancia que se encuentra por debajo de su propia tasa de ganancia determinada por su plusvalía real, se sigue de ello que, si además de esta tasa media de ganancia, las mercancías de determinada esfera de la producción rinden una segunda proporción de plusvalía, específicamente, la renta, entonces la suma de la ganancia más la renta no tiene  por qué ser superior a la plusvalía contenida en la mercancía.

Puesto de esta manera, el problema queda mucho más simplificado. Ya no se trata de explicar cómo puede el precio de una mercancía dar tanto ganancia como renta sin descartar la ley del valor. En estos términos, de lo que se trata es de saber por qué estas mercancías no tienen que compartir con el resto de las ramas de la producción el excedente por encima de la ganancia media, es decir, la cuota de ganancia extraordinaria que logra apropiar el terrateniente, y que como tal, constituye la renta. Para resolver esto, Marx busca en primer lugar cuáles la fuente de esta ganancia extraordinaria, partiendo del supuesto de que las mercancías que la pagan se venden, como todas las demás, a su precio de producción.
Al mirar esta rama de la producción, se evidencia el hecho de que dos capitales de igual magnitud, vendiendo al precio de producción, obtienen distintas ganancias. Marx pone de relieve inmediatamente la fuente de esta divergencia: la posibilidad de utilizar fuerzas naturales específicas (por ejemplo, una caída de agua o una tierra más fértil que otras) se resuelve en una distinta productividad del trabajo. Quien utilice mejores condiciones naturales como medio de producción obtendrá, con iguales magnitudes de capital y trabajo, una mayor productividad de este, lo que equivale a un menor valor de cada mercancía individual. O bien, desde el punto de vista del industrial, un menor precio de costo, que se le aparece como un menor precio de producción individual. La plusganancia es entonces la diferencia entre su precio de producción individual y el general, y por ende, entre su ganancia individual y la tasa media de ganancia.
Pero esta plusganancia no emana del capital, sino del empleo de una fuerza natural que se halla incorporada a determinadas porciones del planeta y sus anexos, y que, en principio, no puede ser reproducida, pero sí monopolizada por parte del capital. Bajo estas circunstancias, la plusganancia se convierte en renta de la tierra, es decir que le corresponde al dueño de la tierra. El hecho de que el capitalista y el terrateniente pudieran hallarse reunidos en la misma persona, en nada cambiaría la cuestión, ya que percibiría al mismo tiempo la ganancia en tanto capitalista y la renta de la tierra como terrateniente.

La siguiente cuestión es averiguar por qué esta plusganancia no sigue su curso normal, o sea, permanece en la rama en lugar de distribuirse proporcionalmente por efecto de la competencia. Y la respuesta se halla, nuevamente, en la misma formulación del problema: por la propiedad privada de la tierra. Seguimos suponiendo, hasta aquí, que las mercancías se venden a su precio de producción, y que los capitalistas apropian no más que la ganancia media. Pero ¿qué los obligaría a renunciar a esta ganancia extraordinaria que obtienen a raíz de aprovechar estas fuerzas naturales irreproducibles? Sencillamente, la competencia contra los otros capitalistas. El terrateniente, como propietario de la porción del planeta que posee estas condiciones naturales, se halla en situación de reclamar al capitalista esta plusganancia y dejar que apropie la ganancia media. De este modo, la ganancia extraordinaria pasa a manos del terrateniente, transformándose así en renta de la tierra. La renta diferencial es, entonces, la diferencia entre el precio individual de producción y el precio de producción general que regula la rama, y proviene de la mayor productividad del trabajo de los obreros agrícolas en tierras de mejor calidad que el promedio.
Pero, a diferencia de Ricardo, Marx va a distinguir 2 tipos de renta. Hasta aquí, se ha mantenido el supuesto que introduce Ricardo de que el suelo de la peor calidad no abona renta. Pero la ley de la renta diferenciales por completo independiente de éste se verifique  pero, como señala Marx, esta circunstancia no es en modo alguna razón para que el terrateniente preste gratuitamente su tierra al arrendatario. Lo que encierra semejante supuesto es la abstracción de la propiedad de la tierra, cuya existencia  constituye precisamente una barrera para la inversión de capital y para la valorización discrecional del mismo en la tierra. El monopolio de la propiedad de la tierra como barrera del capital está presupuesto no obstante en la renta diferencial, ya que sin ese monopolio la plusganancia no se convertiría en renta de la tierra y no caería en poder del terrateniente en lugar de quedar en manos del arrendatario. Y la propiedad de la tierra en cuanto barrera persiste inclusive donde la renta desaparece como renta diferencial. Vemos entonces que es, nuevamente, la propiedad de la tierra, ya no en cuanto medio de producción de diferente productividad, sino como propiedad en sí misma, lo que permite la existencia de una renta absoluta. Por más que el precio de producción individual no arroje plusganancia, el terrateniente no dejará de exigir una renta. Esto implica que, para que esta tierra entre en producción, el precio de mercado debe haber ascendido por encima del precio de producción, de modo que pueda entregársele una renta.
 La confusión de Ricardo entre valor y precio de producción le impide avanzar sobre este punto. Es el precio de producción y no el valor lo que se determina por las peores condiciones de producción.  La superación del enfoque ricardiano se evidencia a partir de la distinción entre valor y precio que logra establecer Marx. La imposibilidad de Ricardo y que es común, además, a toda la economía política clásica  de distinguir la sustancia del valor de su forma, el precio, es lo que le impide avanzar sobre esta cuestión, impidiéndole dar cuenta entonces de la existencia de una renta absoluta.


INCONFORMIDAD FRENTE A LAS TEORÍAS DE RICARDO Y SMITH


Kevin Mondragón
Bajo los supuestos de Adam Smith y David Ricardo, quienes establecen de manera importante cómo los países podían obtener beneficios frente a la disposición de las relaciones internacionales entre países.
Ricardo, bajo la ventaja absoluta, planteaba que todos los países podían obtener beneficios en el intercambio. Junto a intervención en el mercado que la mano invisible pueda ejercer, en su regulación y en su supuesto de equilibrio, bajo el supuesto de que los países puedan exportar un bien, donde el número de horas empleadas en la  producción del mismo es más bajo junto a otro país. Ventaja comparativa de  David Ricardo, donde el costo relativo de la producción de un bien es más bajo comparado con los demás países.
Smith se queda corto en la teoría cuando no introduce en la teoría la implementación de más de un bien donde tuviera ventaja absoluta. Pero Ricardo, hace un gran aporte, bajo la idea que los países deberían especializarse en la producción de bienes donde la implementación de mano de obra y los costos en general de producción, puedan ser comparados en relación a otros países, es decir, si un país que cuenta con las especificaciones para producir un bien comparado con otro que no los tiene, debería producirlo y viceversa con el que tienen menor capacidad de producción de otro bien. Por lo tanto, cuando un país no tenga ventaja en la producción-competitiva- podría bajo los supuestos anteriores poder tener relaciones de intercambio internacional. Junto a todo esto, se presentan unos supuestos, los cuales verifican la misma teoría de Ricardo, la inmovilidad relativa de factores productivos, la estática y la estructura de mercado, que se hace bajo la teoría del valor.
Las teorías de comercio internacional, nos han servido para entender la relación que hay para identificar las formas de las relaciones de intercambio, cómo y dónde se deben efectuar. Hoy, la globalización, nos ha dejado relucir estas teorías, donde los tratados de libre comercio, por ejemplo, son indispensables para poder solventar las necesidades de cada país, cuando este no puede cumplir las mismas de cada región. Pero junto a esto, encontramos un sin número de variables que afectan a las decisiones de intercambio internacional, variables que no se contemplan en las teorías de Ricardo y Smith, pero que se dejan claro cuando se establecen supuesto en medio de sus teorías, pero a mi parecer, este no es el problema, ya que son teorías, modelos que explican  o tratan de explicar la realidad, aun cuando esta es compleja y cambiante. Por ello, hablar de tratados de libre comercio, es hablar de mantener un nivel de intercambio o de ganancia que beneficie a algunos países, que bajo el poder e influencia pueden colocar las reglas de juego a la hora de intercambio.
Pero por más que hoy nos encontremos, discutamos frente a las acciones y factores  que dejan de analizar la teoría clásica, frente a la incapacidad de explicar todas las relaciones que se tienen en las diferentes teorías, no deberíamos caer en el error de señalar, ya que ninguna teoría cumple con ese ideal de perfección y explicación. Habría que decir que las teorías económicas nos ayudan a entender el comportamiento de los diferentes agentes económicos y las relaciones que hoy analizamos.





LO HECHICERO DEL COMERCIO EXTERIOR DESDE LA PERSPECTIVA RICARDIANA


Por: Oscar Mauricio Valderrama Hernández

Denotando como prefacio de este texto paralelo que  en primera instancia la comprensión y el aporte a la teoría económica realizada por David Ricardo ha extrapolado desde su época y más con el desarrollo actual del conocimiento y aportes al mismo lo han acentuado cada vez más como un pensador clásico, además muchos cimientos de gestación correspondiente a nuestro contexto se viene desarrollando a partir de él y de alguna manera sigue ligada fuertemente en ciertos parámetros endógenos el razonamiento de su época a la nuestra.
Guiándose a otro plano, es menester y aunque también ya no sorprende el reconocer que a través de los avances tecnológicos y la masiva información a la que se puede acceder, esto  ha permitido directamente afectar en términos de desarrollo de todos los campos y lógicamente después de lo social y cultural no se le queda atrás la economía; siguiendo el desarrollo de la idea anterior,  al formar una integralidad y dejando de lado los limites políticos que existen da paso al “estrechar manos” con sociedades que en la época de Ricardo era un privilegio de pocas naciones a términos paralelos para el  crecimiento económico de las mismas, que en cambio hoy de por si va fomentando de manera exponencial la relevancia del tema del comercio exterior.
Es lógico que para volver solido las premisas planteadas es necesario que tenga el apoyo directamente de la teoría de Ricardo pero, el texto paralelo tiene como fin generar una bien vista “magia” y “curiosidad”  acerca del tema forjando un texto introductorio de iniciativa cognitiva en la economía.
Ya netamente en el plano relacionándolo con el tema de comercio exterior y los planteamientos propuestos en el prefacio explicativo el texto nos remontamos a la premisa básica del tema: la libertad del comercio o la no intervención del estado para la no regulación por manos políticas que por cierto tienen origines en las ideas de Smith pero luego también adoptadas algunas por Ricardo. Partiendo de lo anterior, pasa aspectos como la sostenibilidad del tema del comercio exterior  explicado por Ricardo no necesariamente puntualmente pero si se puede comprender que dicha sostenibilidad este ligada con los grandes beneficios que genera los comerciantes particulares desarrollando el comercio entre naciones, de esta manera elevando la tasa de ganancias de un país completo como también elevara en el mismo “trato” una captación masiva de capital con tendencia al alza de los precios   por tal motivo aumentar las ganancias del “canje” por decirlo así; sin dejar de lado que mientras haya una autorregulación del mercado la cuestión beneficia a todos los productores sin que ellos mismos sean los directamente predecesores de dicho efecto económico.
De por sí, en la esencia del resultante hermenéutico de la teoría de Ricardo, es un pequeño aspecto que  en su complejidad de descripción económica la cual  puede mantener y sostener toda una aplicabilidad de la teoría a nuestro contexto; con algunos ajustes necesarios pero que aún están vigentes pero muy sólidos en nuestra teoría económica , son los puntos de bastante relevancia que se querían tocar y generar una necesidad de profundizar a cualquier  mente que disponga y  quiera adentrar en las primeros análisis teóricos de  descripción de varios fenómenos que afectan nuestra realidad que en este caso es el tema del comercio exterior.

Por último recalcar que el aporte a la teoría económica y también el tema tratado son los aportes y una de las perspectivas económicas con mayor acogida a nivel académico con orígenes europeos e idea de occidente pero que han llegado a todas las partes del mundo (los cuales adopten estas ideas) y es una teoría muy compacta que merece ser analizada con detenimiento para extraer ideas que sirvan para crear nuevas ideas y poder agregar nuevos aspectos para el mejoramiento del conocimiento y políticas actuales. El tema del comercio es un mar de complejidad en lo micro y si nos plantamos en el comercio exterior es un límite con tendencia al infinito de variables que se mutan vertiginosamente en función de la sociedad.

Comercio exterior y el medio ambiente


                                                                                                                       
Hoy en día las afectaciones del comercio exterior sobre el medio ambiente, Se debe a la expansión rápida y masiva del comercio internacional después de la Segunda Guerra Mundial, impulsada por la liberalización del intercambio y la disminución de los costos de transporte. El volumen del comercio mundial se multiplicó por 27 entre 1950 y 2006, mientras que el PBI mundial no se ha multiplicado más que por ocho. La participación del comercio internacional en el PBI mundial pasó de 5,5% a 20,5%. Sus efectos han sido objeto de nuevas investigaciones a partir de los años 1990, tras las objeciones medioambientales a la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Si bien los economistas están generalmente de acuerdo sobre el carácter benéfico del libre cambio que aumenta el comercio internacional y, por tanto, la producción de riqueza, el saldo neto de los efectos del comercio internacional sobre el medio ambiente todavía no ha sido bien determinado. A los efectos negativos tales como la contaminación directa causada por el transporte, el aumento de la producción (contaminante y generadora de una explotación de la naturaleza) y los problemas de regulación internacional de los contaminantes, se añaden los efectos positivos como pueden ser la transferencia tecnológica propia o incluso la mejor distribución (y, por tanto, preservación) de los recursos naturales.
Los economistas se han interesado tardíamente en las relaciones entre el comercio internacional y el medio ambiente en la medida en que el impacto del comercio sobre el volumen de riqueza sigue siendo la cuestión principal de las teorías del comercio internacional; sin embargo, en la medida en que el medio ambiente se ha convertido en un argumento para las organizaciones que critican el libre cambio y una justificación para el proteccionismo para ciertos Estados, se han empezado a realizar estudios sobre el tema.
La apertura comercial y la inversión pueden dar a un país el incentivo para adoptar y mejorar el acceso a nuevas tecnologías ecológicas. Cuando un país se integra más en la economía mundial, su sector exportador está más expuesto a los requisitos que en materia ambiental imponen los principales importadores. A su vez, los cambios necesarios para cumplir con esos requisitos influyen en la cadena de suministro en forma regresiva, fomentando el uso de tecnologías y procesos de producción menos contaminantes.
La adopción temprana de normas ambientales ha ayudado de muchas maneras, incluso en la difusión de convenios comerciales regionales y bilaterales entre países desarrollados y en desarrollo que, como ya es costumbre, proporcionan recursos e instituciones para el intercambio de información y el fortalecimiento de las capacidades, y alientan al socio menos desarrollado económicamente a reforzar sus normas ambientales.
En conclusión  se puede decir que el comercio exterior y  el medioambiente van a la par por lo que uno depende del otro, pero no se puede explotar uno solo por lo que conllevaría a la desaparición de los dos, hoy se ha tomado conciencia sobre la importancia del medio ambiente por parte del comercio exterior ya que se han creado leyes para poner un límite a su explotación ya que esto desencadenaría muchos factores negativos.
Bibliografía: