Las
actividades agrícolas tradicionales se han visto afectadas en los últimos años,
por una parte, por el desplazamiento de mano de obra hacia actividades de
cultivos con fines ilícitos, y por otra parte, debido al conflicto armado
prevaleciente en el departamento entre actores al margen de la ley por el
control del territorio, que ha generado considerables flujos de personas hacia
otras partes del departamento o del país. En el departamento se practica la
agricultura de cultivos tradicionales como plátano, yuca, maíz, arroz, papa,
fríjol, caña panelera y palmito, y frutales como manzana, chontaduro, piña y
chiro, principalmente, para los cuales en el 2005 se contó con cerca de
23.613 ha que generaron una producción de 116.755 ton. Igualmente se
cuenta con cerca de 580 ha establecidas en caucho. Además de los cultivos
con fines ilícitos que en las últimas décadas ha absorbido buena parte de la
mano de obra.
Buena parte de la economía del departamento se
concentra en la actividad petrolera, la cual ha venido en descenso y actualmente sólo
alcanza el 10% de la producción inicial. Sin embargo, las propuestas
presentadas e impulsadas como alternativas productivas, están muy orientadas a
solucionar el problema de la seguridad alimentaria, pero no se visualizan
propuestas claras que permitan dinamizar procesos productivos de largo plazo,
fundamentados sobre las potencialidades que ofrece la región en términos de
condiciones biofísicas y de oferta natural.. Las actividades agrícolas y
pecuarias que se reducen básicamente a la producción de unos pocos productos
tradicionales como el maíz, el plátano y la yuca, en cantidades muy bajas
considerando la población estimada para el departamento, también se convierten
en un problema potencial a largo plazo, ya que el departamento depende por
completo de regiones externas para el suministro de los productos básicos de la
canasta familiar.
Es por lo anterior mente mencionado que el
departamento del putumayo necesita personas capacitadas y líderes en ámbito
agropecuario que sepan aprovechar las potencialidades que ofrecen
estas tierras, para promover un surgimiento de una economía agropecuaria que sea capaz de solventar las necesidades locales y así mismo
sea competente y pueda comercializar sus productos a otras partes del país
generando empleos sin necesidad de recurrir a actividades ilícitas que tanto
daño han hecho a este departamento y sin
lugar a duda el Ing. agroindustrial está
más que preparado para llevar a cabo esta tarea.